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El concepto de nación. Parte I

Crecí en Algorta, cerca de la playa de Arrigunaga, en el municipio de Getxo, un lugar muy bonito en Vizcaya a 12 kms de Bilbao, donde nací. Mis padres eran de Bilbao, mis abuelos también. Mi madre, viviendo en Madrid, vino corriendo a Bilbao a dar a luz para que mi hermana Beatriz, la cuarta de los 6, naciera en el bocho. Los de Bilbao nacemos donde les da la gana, pero en mi casa, si eso es Bilbao, mejor.   Ruiz de Velasco, Aranguren, Larrea, Gárate, los cuatro apellidos de mis abuelos.   La familia de mi madre me hacía más gracia. Tenían sino los 8, al menos 7 apellidos vascos, la de mi padre parecía menos “vasca”, Ruiz de Velasco me sonaba castellano, a pesar que me recordaban que Velasco es una castellanización del apellido Belarko (en euskera “De los Pastos”) y también remarcaban con orgullo que mi bisabuelo Larrea fue presidente del Athletic, tema mayor en Vizcaya. Pronto entendí que los vascos somos diferentes. No me preguntéis de quién, eso nunca se terminó...

Un momento delicado

Dicen que estamos en un momento delicado… ok. No es falso, pero no aporta nada.   Dicen que estamos en un momento histórico...en mi opinión, falso. Cuando menos, cuestionable. El mundo sigue y dudo que en 1,000 años, ni el más erudito se acordará de estos días. Sin embargo, estos días, semanas, meses, que estamos viviendo son los nuestros. Llenos de pasión, temores, tristeza y alegría. Probablemente como miles de momentos que nuestros antepasados han vivido y nuestros descendientes vivirán. Pero éstos, los estamos viviendo, padeciendo y sufriendo nosotros, y por lo tanto son para nosotros únicos, importantes y significativos. El problema catalán (que si realmente queremos que Catalunya sea parte de España deberíamos empezar a llamarlo el problema español), cuando se compara con otros problemas contemporáneos, como la superpoblación, la desigualdad, el acceso a la educación y sanidad, las presiones migratorias, la inestabilidad de oriente medio, las guerras (y sus amenaza...

Y un nuevo blog...

En este mundo lleno de blogs, opiniones, twitters, periódicos digitales, opiniones diversas y, en general ruido ensordecedor, me ha parecido imprescindible crear un blog propio. Indudablemente es imprescindible para el mundo contar con mi opinión que es, además de extremadamente ilustrada, muy diferente de la que TODO el resto de la humanidad tiene, porque yo soy muy especial.  Ya me lo decía mi madre cuando era pequeño y hoy en día me lo dice mi perro, cuando me mira con cara inquisitiva insinuando que soy una persona especial con tal riqueza interior y con una capacidad de análisis tan aguda que sería poco menos que un crimen privar al mundo de mis reflexiones.  Esta verdad absoluta y empírica me ha animado a comenzar este blog que espero que al menos mi perro tenga a bien escuchar, si en algún momento, se añade cualquier otro lector, no me cabe duda que su vida, sino más rica, será, como poco, más corta.  Mi idea inicial era escribir sobre varios e intent...